¡Atención! Este sitio usa cookies para facilitar su navegación.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso.

Acepto

Seda tu sistema nervioso

25 Septiembre

Si lo que quieres es relajarte, al mismo tiempo que activas la circulación, masajeas los órganos internos, activas la glándula tiroides, descansas el corazón y más, esta es tu secuencia.

 

La postura reina del yoga, Viparita Karani, postura invertida.

Pon mucha atención a las sensaciones en la zona de tu cuello, y si sientes dolor o incomodidad deshaz la postura suavemente.

Tumbad@ con los pies apoyados en el suelo y las rodillas flexionadas, con un pequeño y controlado impulso eleva la pelvis, las rodillas siguen flexionadas, llevalas hacia la frente y los talones hacia los glúteos. Lleva las manos a la zona de tus riñones, y siente toda la base de la postura bien apoyada en el suelo. La base de la postura son las partes del cuerpo que están en contacto con el suelo. Junta los codos todo lo que cómodamente te sea posible en ese momento y reparte bien el peso entre tus codos, parte superior de los brazos y hombros. Mantén espacio entre tus hombros y tus orejas, relaja el cuello.

Puedes quedarte ahi si te sientes cómod@ o puedes ir hacia el siguiente paso, con un movimiento de la pelvis en anteversión, el pubis se aleja de la garganta, las rodillas se separan de la frente por impacto del movimiento de la pelvis y el peso de la parte elevada de tu cuerpo, las piernas, cae sobre tus muñecas. El movimiento parte de la pelvis y las rodillas se mueven siguiendo el movimiento de la pelvis y no al eves. Si te apetece realiza unas cuantas veces anteversión y retroversión de la pelvis, familiarizándote con ese movimiento de pelvis en postura invertida, quizá cueste un poco al principio hasta que tengas una buena movilidad en la zona de la pelvis o simplemente hasta que asimiles el movimiento en esa postura.

Si te sientes bien cuando estés en posición de anteversión de la pelvis, notarás el peso en tus manos y muñecas, estira las piernas, de manera que tus pies quedan más o menos a la altura de tus ojos. Mantén tus piernas activas para que no caiga el peso muerto en tus manos y muñecas pero sin tensión. Y respira. Puedes investigar en la postura abriendo las piernas, cruzándolas flexionadas, etc.

Algo común en todas las posturas, mantén la atención hacia tu interior, hacia las sensaciones dentro de tu cuerpo, siente tu respiración dejándola fluir tal y como surja, inhalando y exhalando, observando las sensaciones del roce del aire en los orificios de tu nariz, sensaciones sutiles que te obligan a concentrarte para poderlas sentir y relajan tu mente, tus pensamientos.

Cuando lo sientas deshaces lenta y suavemente la postura volviendo con las piernas flexionadas, las rodillas hacia la frente y los talones hacia los glúteos. Despacio vas bajando intentando apoyar y sentir cada vértebra de tu columna en el suelo. Cuando tengas toda la columna apoyada en el suelo si te apetece puedes llevar con las manos en tus rodillas suavemente hacia el pecho con las piernas flexionadas. Con los pies apoyados en el suelo mueve suave la cabeza hacia un lado y hacia otro, muy despacio, todo lo despacio que seas capaz es ese momento.

Estira las piernas y quédate ahi tumbad@ con los ojos cerrados observando los efectos de la postura en tu cuerpo. Siempre concentrad@ en tus sensaciones, sin distraerte con pensamientos, ánimo que tu puedes!.

Viparita Karaní, la reina de las posturas del yoga.

Visto 3545 veces Modificado por última vez en Viernes, 19 Diciembre 2014 15:37
Valora este artículo
(2 votos)