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Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.

Temía fracasar, hasta que me di cuenta que
únicamente fracaso cuando no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mí, hasta
que me di cuenta que de todos modos opinan.

Temía me rechazaran, hasta que entendí
que debía tener fe en mi mismo.

Temía al dolor, hasta que aprendí que
éste es necesario para crecer.

Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final,
sino más bien el comienzo.

Temía al odio, hasta que me di cuenta
que no es otra cosa más que ignorancia.

Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.

Temía hacerme viejo, hasta que
comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía al pasado, hasta que comprendí que
es sólo mi proyección mental y ya
no puede herirme más.

Temía a la oscuridad, hasta
que vi la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio, hasta que vi que
aún la mariposa más hermosa necesitaba
pasar por una metamorfosis antes de volar.

Ernest Hemingway

Visto 2106 veces Modificado por última vez en Viernes, 19 Diciembre 2014 15:40
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