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La luz del yoga

27 Marzo
El libro "La luz del Yoga" del Sr. B.K.S Iyengar, desde que fué publicado en 1966, ha posibilitado a muchos el seguir su ejemplo y hacerse profesores para extender su obra.

La práctica del Yoga despierta un sentido fundamental de la medida y la proporción. Reducidos los hombres a nuestro propio cuerpo, nuestro primer instrumento, debemos aprender a ejercitarlo sacando de él la máxima resonancia y armonía. Con una paciencia inflexible afinamos y animamos cada una de nuestras células cuando, diariamente, volvemos al ataque descubriendo y liberando capacidades de otra forma condenadas a la frustración y a la muerte.
 
Cada fragmento inanimado de tejido y nervio, de cerbro o pulmón es un reto a nuestra voluntad y a nuestra integridad, o si no una fuente de frustración y muerte.
 
La práctica del Yoga durante los últimos treinta años me ha convencido de que la mayor parte de nuestras actitudes fundamentales para con la vida tiene su correspondencia física en el cuerpo. Así, la comparación y la crítica deben empezar con el alineamiento de nuestras propias mitades, derecha e izquierda, en un grado en el que sean factibles hasta los más finos ajustes; o la fuerza de voluntad nos puede llevar a empezar por el estiramiento del cuerpo desde los dedos de los pies hasta la cumbre de la cabeza, desafiando la gravedad. Ímpetu y ambición pueden empezar con el sentido del peso y la velocidad que provienen del libre balanceo de los miembros, mientras que el aplomo lo crea el control de un equilibrio prolongado sobre un pie, los dos pies o las manos, lo que otorga serenidad. La tenacidad se obtiene por el estiramiento en las distintas posturas de Yoga durante varios minutos, mientras que la calma se obtiene mediante la respiración tranquila y constante y la expansión de los pulmones. Sólo se llega a la continuidad y al sentido de lo universal mediante el conocimiento de la inevitable alternancia de tensión y relajación en ritmos eternos, de los que la inspiración y la espiración constituyen un solo ciclo, onda o vibración entre las incontables miríadas que constituyen el universo.
 
¿Cúal es la alternativa? Gente frustrada, deformada, condenando el orden de las cosas; los torcidos criticando la rectitud; autócratas fracasados en actitudes que anuncian el infarto; el trágico espectáculo de la gente transmitiendo a los demás su propio desequilibrio y sus frustraciones.
 
Es una técnica ideal para la prevención de los desórdenes físicos y mentales y la protección del cuerpo en general que desarrolla una inevitable confianza y seguridad en uno mismo. Por su propia naturaleza se halla indisolublemente asociado con las leyes universales: respeto a la vida, verdad y paciencia son factores indispensables para obtener una respiración tranquila, la calma de la mente y la firmeza de la vountad.
 
Ahí residen las virtudes morales inherentes al Yoga. Por esta razón requiere un esfuerzo total y completo que envuelve y modea al ser humano entero. No implica ni repetición mecánica ni palabreo insulso como en las buenas intenciones o las plegarias formales. Por su propia y auténtica naturaleza es, al mismo tiempo y en cada momento, un acto vital.
 
(Presentación por Yebudi Menubin, Londres 1980, extraída del libro de B.K.S Iyengar, "La Luz del Yoga")
Visto 5019 veces Modificado por última vez en Viernes, 19 Diciembre 2014 15:43
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